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¿Qué nivel de inglés tiene mi hijo?

NivelesEsta es una pregunta habitual entre los padres de niños que asisten a academias de inglés o bien que aprenden el idioma en los colegios. De hecho en mi caso, y a pesar de trabajar en la enseñanza del idioma desde 1990, nunca me ha sorprendido que mi propio marido haya tenido siempre esa inquietud para con nuestros cuatro hijos. Además, esta es una cuestión universal, y precisamente desde la Universidad de Cambridge han intentado, a veces con mucha trascendencia, darle una “solución” universal. Muchos de ustedes habrán escuchado hablar de unos exámenes llamados Starters, Movers, Flyers, KET, PET; incluso alguno haya aprobado o intentado aprobar el más famoso de todos: el First Certificate in English (FCE). Se trata sencillamente de exámenes estandarizados, con contenidos especialmente diseñados, con un estricto protocolo de organización en cuanto al lugar del examen, gestión de la información (recepción y entrega de las pruebas), examinadores cualificados y específicamente designados, entre otras exigencias. Claro está que esta solución no ha surgido simplemente por una demanda a nivel familiar, sino que, de manera más general, ha servido para identificar el nivel de inglés de manera general, con fines académicos o profesionales. Así es como las universidades que basan su enseñanza en el idioma inglés fijan cotas de nivel para la aceptación de estudiantes de otras lenguas, o las empresas multinacionales, por ejemplo, establecen condicionantes para contratar a sus empleados. Es por todo lo anterior que han proliferado distintos tipos de exámenes estandarizados, para distintos niveles y ámbitos. En abril de 2011, en Sevilla, durante el Seminario organizado por la editorial Cambridge, me llamó particularmente la atención que uno de los ponentes disertara sobre estos temas, y me sentí identificada conceptualmente con sus apreciaciones, pero además esto me llevó a confirmar mis convicciones relacionadas con las evaluaciones de nivel y su relación con el inicio del proceso de enseñanza, es decir, durante los primeros años. Siempre he pensado que centrar el proceso de enseñanza en un examen tan estructurado es contraproducente, principalmente en los niños, porque condiciona demasiado el alcance del propio proceso y condena a los profesores a limitarse a una metodología poco flexible y demasiado orientada a un determinado tipo de resultados. Resulta evidente que aprobar un examen de este tipo es un buen indicador, pero el objetivo final debe ser dominar ampliamente el idioma, aunque en nuestro caso incluso preferimos decir que lo que enseñamos es también parte de una cultura (no solamente su idioma). El examen, por más contenidos que incluya, debería ser una parte del proceso y no el punto de llegada. Aunque esta reflexión no cabe, claro está, si estamos hablando de adultos que necesitan un determinado indicador (aprobar un determinado examen) para acceder a un puesto de trabajo. No obstante, si se considera la posibilidad de tener una referencia del avance dentro de un proceso de enseñanza, y ese hecho no condiciona el propio proceso ni la metodología aplicada, el problema puede entonces convertirse en un aliciente, y allí los exámenes son un buen desafío. Máxime si se mantiene el principio de que los niños lleguen a dominar el idioma de una manera natural; siempre he considerado que saber traducir de memoria un listado de palabras clave no es entender, hablar, escuchar o interpretar el inglés, independientemente del nivel o de la cantidad de palabras que haya en esas listas.

ESOL, IELTS y CEFR: una sopa de letras para nivelar a los estudiantes

Desde la Universidad de Cambridge se han encabezado en Europa y muchos otros países sudamericanos y asiáticos los estándares en este tipo de cuestiones. El sistema más conocido es el English for Speakers of Other Languages (ESOL, que en español significa “Inglés para quienes hablan otras lenguas”), que incluye los exámenes mencionados anteriormente (Starters, Movers, Flyers, KET, PET; FCE, etc.). Más reciente, aunque según los expertos el que más está creciendo en detrimento de ESOL, es el International English Language Testing System (IELTS, que en español significa “Sistema internacional de evaluación del idioma inglés”). A diferencia del sistema ESOL, la ventaja del IELTS es que representa mejor la curva de aprendizaje al estar basado en una puntuación continua, y no en la aprobación o no de determinados exámenes (como sí ocurre en el ESOL). En otras palabras, lo que importa no es la superación del examen, sino la nota o grado obtenido en él. Además, estos exámenes se pueden afrontar varias veces incluso en el mismo año, puesto que en sí mismos no constituyen un fin, sino una simple medida. Un cambio de enfoque muy interesante. Adicionalmente, y con muy buen criterio a mi entender, este sistema no se recomienda para menores de 17 años, puesto que se presupone como necesario un cierto grado de madurez. IELTS también es un “producto” de la Universidad de Cambridge. Más recientemente aún, se ha constituido el Common European Framework of Reference (CEFR, que en español se traduce como “Marco de referencia común europeo”). No es un sistema de evaluaciones, pero sí una escala de referencia que persigue en definitiva el mismo objetivo: establecer niveles diferentes para las cualidades a la hora de dominar el idioma. Y no sólo no se contradice con los sistemas mencionados -ni con los demás que existen- sino que también la Universidad de Cambridge ha colaborado en su desarrollo. Y tanto ESOL como IELTS han comunicado la equivalencia de sus exámenes (en el caso ESOL) o de su escala de notas (IELTS), con los grados establecidos en el Marco de Referencia Común Europeo. Este marco europeo seguramente reunirá definitivamente a todos los estándares y será la principal referencia. Como ejemplo comentar que en los libros que utilizan nuestros alumnos figura el nivel que persigue el libro, en base al CEFR.

La Academia Miss Paula y el marco de referencia

En nuestra Academia, los grados de enseñanza se manifiestan de acuerdo a un programa que personalmente diseño, aunque siempre basado en el actual estándar del CEFR, ya que la columna vertebral del proceso son los libros, los cuales llevan impreso el grado de acuerdo al mencionado marco de referencia. Claro está que ello no es igual para los primeros dos años, es decir para los más pequeños, en los que mi objetivo es el de establecer las bases sólidas sobre las cuales más tarde se estructurarán los distintos niveles. Como ejemplo, les comento que el libro Kid´s Box -1 y 2-, cumple según ESOL el programa de estudio para la preparación del examen Starters. Más ejemplos: la colección de libros de la serie Primary Colours concluye habiendo alcanzado el nivel A2 del CEFR (Flyers o KET de ESOL); Join Us: los libros de esta colección (son 5 en total) finalizan en el nivel A1 (Movers de ESOL). Todas publicaciones a las que recurrimos en esta Academia. Por otra parte, periódicamente hacemos con los grupos exámenes para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos del programa, y mantenemos informados de los resultados a los padres a través de notas o informes finales.